jueves, 25 de septiembre de 2008

Mensajes de Salvación - Parte 2


HUMILDES CONSEJOS A QUIENES TODAVIA NO SE HAN ENCONTRADO CON JESUCRISTO


Por: Gladys Raquel Hernández







El consejo no siempre es recomendable. El consejo humano a veces puede hacer bien y a veces puede dañar seriamente a un individuo.El consejo de Dios siempre es el mejor para cada individuo, pues proviene de Su absoluta sabiduría divina y de Su Palabra que ha sido transmitida a distintos agentes humanos (profetas y santos hombres de Dios del pueblo Judío) a lo largo de la historia y que ha conformado la Biblia para que sea acatada por toda la humanidad.

Veamos estas citas bíblicas:

"El consejo del Señor permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones" (Salmo 33:11).
“No seas sabio en tu propia opinión, teme al Señor tu Dios y apártate del mal” (Proverbios 3:7).
“Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1º Corintios 1:25).

Por tal motivo, el sabio consejo que Dios pueda darnos en Su Santa Palabra, siempre nos conducirá por sendas más que correctas y Su guía siempre será la mejor.

En primer término, no te resistas a la Palabra de Dios y no sientas miedo. En segundo término, date a ti mismo una oportunidad de conocer algo que tal vez tú no conoces y no puedes ver por tus propios medios.

No sientas que por comenzar a transitar por los caminos de Dios, lo vas a perder todo. En realidad, vas a perder todo y aún tu propia salvación si no conoces a Dios y si lo rechazas. Esto te lo hará ver tu propio Creador y no ser humano alguno, pero para lograrlo, debes abrir tu corazón sincero a Dios para que El pueda comenzar a tratar con tu vida (Apocalipsis 3:30).

Tal vez sientas que si comienzas a seguir a Dios, El te hará dejar de lado tu vida habitual: profesión, deporte o actividad favorita, vacaciones, etc. Nada de esto ocurrirá. Tu Dios Creador, quien te ama con amor eterno (Jeremías 31:3) tan sólo ajustará tu vida a la Suya, conforme a Su buena voluntad y a los designios y propósitos que tiene establecidos para tu vida. Si tú le dices que sí, El ya tiene estipulado qué tareas asignarte y si tú le dices que no, tú pagarás las consecuencias de la desobediencia, conforme a Sus planes perfectos y eternos. Dios demanda más cosas a algunos individuos que a otros y exige total obediencia por parte de éstos.

Veamos las siguientes citas bíblicas:
“A todo aquel a quien se le haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lucas12:48).
“El principio de la sabiduría es el temor del Señor. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7).

Cuando tú temes a Dios, tú lo estás respetando, lo estás honrando, lo estás obedeciendo, lo estás amando. A su vez, tú estás siendo fiel y sensato con tu Padre Creador: te rindes y humillas ante El y te reconoces pecador.

De esta manera, comienzas a manejarte con cordura y sensatez. Tu Padre Creador no te mira de la misma manera en que te miran las personas. El te mira con cordura, es decir, El ve en ti quien eres realmente porque puede leer en tu corazón las intenciones del mismo y las cosas que te ocurren en la manera en que realmente te ocurren y que nadie más puede leer ni entender. Tu Dios Creador tiene preparadas para tu vida, verdaderas maravillas si tú se lo permites.

Veamos las siguientes citas:
“Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos”(Proverbios 8:12).
“La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa”(Proverbios 19:11).
“Digo, pues, a cada cual que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3).

Asimismo, no hemos sido redimidos por nuestras buenas obras, sino para buenas obras. Nuestras buenas obras agradan a nuestro buen Dios y lo glorifican.

Veamos estas citas bíblicas:
“Quien se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para Sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).

“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:17).
“El hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).

Dios no es injusto. El es absolutamente justo (Exodo 9:27) y a lo largo de la historia se ha valido de agentes humanos (el pueblo judío, Su pueblo pionero y amado) para que dejasen testamentos escritos acerca de Sus mandamientos, leyes y demás enseñanzas para que la humanidad acate y le vaya mejor en la vida que si sigue sus propios caminos y confía en su propia suerte.

Con posterioridad a la escritura de la Biblia (Palabra de Dios) que llevó unos mil quinientos años de historia para su redacción, Dios se siguió revelando a la humanidad con el objeto de que lo conozcan y acepten a Su Hijo Unigénito como salvador, lo sigan y lo sirvan con la finalidad de obtener la salvación de nuestras almas, la vida eterna y cuerpos de incorrupción como el de Jesucristo (1º Corintios 15:52-53). Pero para eso, debemos perseverar hasta el fin (Mateo 24:13).

Aunque esto parezca demandar mucho trabajo de nuestra parte, no nos olvidemos que nuestro redentor, Jesús, pagó un alto precio de cruel muerte de cruz para salvarte a ti y a mi, sin haber cometido pecado alguno, pues El fue el único justo de la historia (Hechos 7:52). Por lo tanto, hagamos lo que hagamos, será insignificante comparado con el sacrificio inigualable de Jesucristo hacia todos nosotros.

“El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:27).

No debes asustarte al recibir esta cita bíblica. Jesús no te pedirá que padezcas la cruel muerte de cruz que El padeció. El tan sólo quiere hacernos reflexionar acerca de nuestra condición de pecadores y la seriedad que implica la obediencia, fidelidad, responsabilidad y entrega por parte nuestra con el objeto de recibir la vida eterna.

Si decides seguir a Jesús, todo lo que El hará es darle un nuevo significado a tu vida. El se encargará de que seas parte de quienes se encuentran en un “mismo sentir”. Cuando tú sientas que perteneces al grupo que está en un “mismo sentir”, comenzarás a experimentar una nueva forma de vida. Se trata de un sentir interior, un sentir del alma (que es tu verdadero “yo”) que se discierne espiritualmente y muchas veces no se encuentran las palabras adecuadas para explicarlo. Es el Espíritu Santo de Dios quien te hace ser parte de este “sentir” cuando tú abres tu corazón a El y se trata de una relación más que personal: nadie tiene arte ni parte en ella. Es tu relación en tu Creador.

Veamos las siguientes citas bíblicas que fundamentan estos conceptos:
“Tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2º Corintios 13:11).

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1º Corintios 2:14).

El Señor te rescatará de tu mala manera de vivir (según El lo estime así), te elevará a una esfera espiritual superior a la que conocías hasta el momento y te brindará una superior calidad de vida que ya tiene preparada para ti si le dices que sí. Asimismo, día a día te ayudará a crecer hasta que puedas llegar a la estatura del varón perfecto: Jesucristo.

Veamos la siguiente cita:
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”(Efesios 4:13).

Es imposible llegar a la estatura del varón perfecto, pero Dios valorará tu esfuerzo diario en parecerte a El cada vez más, llevando frutos de bendición a otras personas, perseverando hasta el fin, con el objeto de recibir la salvación de tu alma (Mateo 24:13) y una vez obtenido tu cuerpo eterno, sí podrás decir que has llegado a la estatura del varón perfecto: Jesucristo (quien en forma conjunta con el Padre y el Espíritu Santo nos crearon a Su imagen conforme a Su semejanza – Génesis 1:26) y una vez que estemos en la eternidad, gozaremos al fin de una calidad de vida excelente, conforme a Dios y a Sus eternas y fieles promesas.

Con respecto a perder cosas o no en esta vida, con Dios en ti, sólo te darás cuenta que si lo dejas a El gobernar tu vida (tienes libre albedrío para decidir), todo será mucho más seguro para ti. Si antes amabas un deporte, descubrirás con mucho asombro que el mismo es bastante insignificante comparado con la calidad de vida que Dios tiene preparada para ti. El gozo del alma no puede compararse con ninguna actividad favorita, con ningún placer, con ninguna joya, con ningún bien material. El gozo del alma sólo te lo dará tu Creador. Es sublime y sólo podrás entenderlo cuando tengas real sed de Dios y lo necesites celosamente.

Si tú crees que Dios no puede entenderte porque El es muy poderoso y tú eres humano, debes comprender que Dios previó todo de tal manera que El te comprende mucho más de lo que imaginas o supones. No debes olvidar que una de las manifestaciones de Dios fue de carne y hueso en la persona de Jesucristo. El padeció persecución, tortura y cruel muerte de cruz para salvarte a ti y a mí pues estábamos todos destituidos de la gloria de Dios debido al pecado (Romanos 3:23). La relación entre Dios y la humanidad se había roto en el Huerto del Edén por desobediencia del hombre y la mujer que tienen naturaleza pecadora (Génesis 3:23-24). Jesucristo se ofreció desde la eternidad en expiación por nuestros pecados, siendo El santo y justo, parte de la Santísima Trinidad.

Veamos las siguientes citas bíblicas:
“Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (Romanos 5:18).
“Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1º Juan 2:1).
“El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1º Pedro 2:22).
“Quien llevó El mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1º Pedro 2:24).

¿Cómo Dios entonces no va a entender lo que te pasa, cuánto sufres y cuánto lo necesitas? Porque cuando tú buscas droga, distintos placeres, dinero, fama, entre otros, tú estás buscando a Dios inconscientemente; estás buscando a tu Creador. Y si no eres bien guiado, bien direccionado, si andas sin rumbo alguno por la vida, estás perdido. Pero tu Creador, no te dejará sólo. El, quien está en control de todas las cosas, siempre pondrá en tu camino agentes humanos para que te ayuden a salir victorioso y creará las circunstancias acordes para que tu vida tome el sentido que Jesús quiere para ti y para toda tu familia.

Y si en algún momento, tú sientes que quieres morirte porque ya no puedes continuar con tu vida, es comprensible porque todos atravesamos distintas dificultades en esta vida. Pero piensa por un momento en esto: “Cuando Dios decidió crear cosas, tú estabas incluido entre ellas y pensó en crearte a ti con respecto a todo aquello que no creó”. Valórate!

AMEN!!!

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